Esta es una de las aventuras de mi hermano, que es un padre muy padre . Cabe mencionar que lo envió al Reforma para que lo publicaran y no lo hicieron así es que aqui lo publicamos completito y sin meterle la cuchara...
Lector si tienes algo que contar mándamelo y aquí le damos salida

PERIPECIAS DE UN PAPA EN LA PROMOCIÓN DE MAX STEEL

Mi hijo Miguel de 11 años, mandó su respuesta a la trivia publicada en la página 14 de la edición de gente Chiquita del 22 de septiembre del 2007. El 25 de septiembre David García Escamilla, editor de suplementos especiales le envió la noticia vía e-mail de que había sido uno de los ganadores junto con otros 3 niños, que pasara a recoger sus boletos el miércoles 26, para asistir a la premier de Max Steel el sábado a las 10AM en Cinépolis Perisur.

Debido a que vio a respuesta hasta un día después, ya lo dábamos por perdido, pero hablamos una vez mi hijo y otra vez yo, y dejamos recados con el número de celular, y David me llamó el viernes cerca del medio día para decirme que ahí tenía los boletos, que eran 5 y que podía pasar por ellos antes de las 7 así que a pesar de tener una agenda complicada, con dos citas pendientes en el día, estando x Naucalpan recibí su llamada y con rumbo a la colonia de los doctores, estacioné mi carro y me fui en metro a la estación Zapata para recoger los boletos y darle la sorpresa a mi hijo de que si nos los habían dado.

David me había dado su celular, por lo que al subir al metro le llamé para avisarle que iba para allá, pero no contestaban. Alrededor de las 3:00 le pregunté a un señor de las combis dónde quedaba el Reforma y me señaló en edificio blanco a dos cuadras por cierto muy bonito, que nunca había visto. Llegué como a las 3:15 y me dijo la señorita de la recepción que no estaba, que no respondían en su departamento y que no me había dejado los boletos en ninguna de las 3 recepciones.

Me dijo que estaba en la hora de comida que terminaba a las 4, por lo que decidí ir a comer cerca, para aprovechar el tiempo. A una cuadra y media me metí a un California y comí. Cuando eran 10 para las cuatro, pagué la cuenta y me fui al Reforma. Salí tan precipitadamente que al llegar nuevamente con la recepcionista, noté que había olvidado en el restaurant, la impresión del mail que era necesaria para reclamar el premio, así que regresé y pedí que la buscaran y hasta que apareció en la basura, me regresé al edificio a buscar a David.

David ha de haber tenido como 10 reportes de llamadas perdidas, ya que en todo este trayecto le estuve marcando sin éxito a su celular. Como a las 4 y 10 estaba nuevamente parado en recepción y esperé unos minutos pero no se encontraba nadie en el departamento y casi a las 4 y media presionado por el tiempo porque tenía una cita de ventas a las 5 con un cliente, tuve que salir corriendo a tomar un taxi, ya que el metro tardaría mucho en llevarme de regreso a la colonia doctores.

Así fue como ocurrió el intento frustrado de recoger el premio. Lo que más me importaba era mi hijo. Era viernes de quincena, había llovido en la mañana, había un tráfico terrible. Algunas facilidades del personal de Reforma podrían haber ayudado a un padre desesperado en esa situación.

David García, me llamó media hora después para disculparse y yo le reclamé que no me había dejado los boletos, a lo que me respondió que la empresa no le había permitido dejarlos de esa forma sino que tenían que ser entregados en mano. Y que se había ido a comer sin el celular.

Escribo esto y solicito su publicación para que los diferentes empleados y gerentes del periódico y el público en general vean las peripecias que pasa un padre en un acto de amor por su hijo, ya que yo creo que no se dan cuenta de lo que ocurre, alrededor de sus múltiples promociones.

Atentamente
Raúl Moya
Ingeniero de Ventas
47 años